Misterios Dolorosos – La oración en el Huerto

Anunciamos el primer Misterio

La oración en el Huerto

«Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y dijo a sus discípulos:

“Sentaos aquí mientras voy a orar”.

Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo,

comenzó a sentir tristeza y angustia.

Entonces les dijo:

“Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad conmigo”.

Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra, y suplicaba así:

“Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa,

pero no sea como yo quiero, sino como quieras tú”» (Mt 26, 36-39).

«Este combate y esta victoria sólo son posibles con la oración.

Por medio de su oración,

Jesús es vencedor del Tentador,

desde el principio y en el último combate de su agonía» (CIC, 2.849)

Ahora realizamos una breve pausa para la reflexión sobre el Misterio.

Proseguimos con un Padre Nuestro

Padre Nuestro

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino;

hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.

Amén.

Progreso 11% – 7/62

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