Santo Rosario de la Misericordia

El Santo Rosario de la Misericordia es una práctica devota de los fieles de la iglesia católica, en donde se enaltece la Misericordia de Nuestro Señor. Las oraciones que surgen de este Santo Rosario hacen referencia al gran amor que Jesús nos entregó.

Con ayuda de un rosario, los feligreses recuerdan los momentos en los que Jesús padeció los dolores y sufrimientos cuando se entregó por nosotros. En la actualidad, el Santo Rosario de la Misericordia en una oración que se realiza cualquier día de la semana.

La única exigencia es que debe hacerse a las tres de las tarde. Esto se debe a que esa es la hora en la que Jesús murió en la cruz. Cabe destacar, que cada día son más los devotos que rinden honor a Jesucristo. Recordando su entrega a través de este rosario, pues con ello invocan la protección y la gracia de Dios en sus vidas.

Origen del Rosario de la Misericordia

El Santo Rosario de la Misericordia tal fue dado a conocer en los escritos que se hallaron en el diario de Santa Faustina Kowalska. Que además, recibía el nombre de la Apóstol de la Misericordia.

Es sus líneas, ella describe algunas conversaciones espirituales con Jesús. Las cuales, se plasmaron por solicitud de su sacerdote, el beato Michal Sopoćko y el propio Jesús. Consecuentemente, producto de la segunda guerra mundial, su conocimiento se divulgo debido a la migración de polacos fuera del país.

¿Por qué nos encomendamos a la Divina Misericordia?

Encomendarnos al Santo Rosario de la Misericordia es una práctica que católicos realizamos para obtener de Jesucristo toda su Misericordia. Él está presente en cada uno de nuestros momentos.

Nos bendice, nos protege, pero sobre todo, nos regala el don de la misericordia. Siendo este, el principal motivo para querer permanecer siempre en su presencia. Además, con el Santo Rosario de la Misericordia, podemos encontrar la paz que otras oraciones no pueden darnos.

¿Cómo se hace el Rosario de la Misericordia?

El Rosario de la Misericordia no tiene ningún tipo de complejidad. Básicamente con el mismo orden del rosario habitual. Es decir, con las mismas cinco decenas y las diez cuentas.

Tomando esto en consideración, iniciaremos nuestro rosario realizando la Señal de la Santa Cruz. Seguidamente realizaremos una oración de inicio la cual no es obligatoria pero de hacerla debe invocar la Divina Misericordia de Dios.

Luego, recitaremos las oraciones de introducción que ya conocemos: el Padre Nuestro, el Ave María y el Credo.

En este momento damos inicio al Santo Rosario de la Misericordia, que como ya indicamos, es el mismo rosario que conocemos comúnmente. Se rezan las cinco decenas y en las cuentas grandes repetiremos esta oración:

Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los (pecados) del mundo entero.

En las cuentas pequeñas responderemos diez veces:

Por su dolorosa Pasión, ten Misericordia de nosotros y del mundo entero.

Culminadas las cinco decenas oramos tres veces:

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten Misericordia de nosotros y del mundo entero.

Concluiremos nuestro Santo Rosario de la Misericordia recitando las siguientes jaculatorias:

  • Oh Sangre y Agua que brotaste del Santísimo Corazón de Jesús como fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío.
  • Jesús, en Ti confío.
  • Santa Faustina Kowalska, ruega por nosotros.

Podemos realizar una oración adicional al terminar de rezar el rosario. Con ella invocaremos los dones del Espíritu Santo. Además, podemos solicitar que la Misericordia de Dios no nos abandone y nos guíe en nuestro sendero.

Cerramos el Rosario realizando la Señal de la Cruz.


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