Rosario al Espíritu Santo

El Santo Rosario al Espíritu Santo constituye una de las más acertadas prácticas para relacionarnos con la divinidad y su Espíritu incorrupto. Este Santo Rosario permite la comunicación directa con Dios sin más intermediarios que nuestra devota fe.

Todas las oraciones que se repiten aquí, actúan como hilos comunicacionales entre el emisor y el receptor. Implica consagrar una relación de amor al espíritu divino, caracterizada por el pleno gozo. Es decir, la paz suprema, la fortaleza y la fe más fuerte e inquebrantable de un creyente genuino.

En el Rosario al Espíritu Santo los feligreses van a encontrar la verdadera y única fuente bidireccional entre el Padre y sus hijos. Solicitando su pronto auxilio en la toma de decisiones importantes.

Por ello, invocar al Espíritu Santo es un acto de constricción. En síntesis, en el Rosario al Espíritu Santo encontramos renovadas fuerzas para enfrentar la vida sin miedos.

¿Cuándo podemos hacer este Santo Rosario?

El Rosario al Espíritu Santo puede hacerse cualquier día de la semana y a cualquier hora. El mejor momento es cuando realmente tengamos la necesidad de tener una comunicación íntima con Dios. Hay quienes por motivos de salud, realizan la novena con ferviente fe para recibir la sanación que viene de lo alto.

Es hermoso saber que el Espíritu Santo está allí dispuesto para escucharnos siempre. En cualquier lugar y bajo cualquier circunstancia. Las historias de los apóstoles refieren que cada vez que necesitaban tomar una decisión importante, lo único que hacían era invocar al Espíritu Santo son sus oraciones.

Dicho esto, acude amorosamente a Dios, ora con el Rosario al Espíritu Santo y él te dirá cuál camino transitar y cuál decisión es la mejor.

¿Cómo se hace el Rosario?

Para llevar a cabo este Santo Rosario, debemos ponernos en manos Dios con la señal de la Cruz. Seguidamente llamamos su presencia diciendo: Ven Espíritu Santo.

Terminada la invocación se reza un credo, un padre nuestro y un, gloria al padre. Hay que dejar claro que cada vez que termina un misterio se va a repetir lo siguiente siete veces:

Ven, Espíritu Santo, llena con amor y fe los corazones de quienes creemos en ti.

AL final del misterio se decimos: Padre, llénanos de tu Espíritu Santo.

  • Primer Misterio: Espíritu Santo te honramos y amamos con el más sublime amor que viene del padre y del hijo, de manera humilde, fortalecido por la fe.
  • Segundo Misterio: Espíritu Santo te honramos por haber hecha inmaculada a María madre de Jesús y madre nuestra.
  • Tercer Misterio: Te honramos Espíritu Santo por haber hecho a la virgen María, Madre del verbo de divino y madre nuestra en la encarnación.
  • Cuarto Misterio: Te honramos Espíritu Santo por dar vida a la iglesia en el Pentecostés.
  • Quinto Misterio: Te honramos Espíritu Santo por permanecer en la iglesia y brindar asistencia con amor a la feligresía que te busca.
  • Sexto Misterio: Te honramos Espíritu Santo porque creo en la iglesia que tu sostiene para la gloria del Padre y del Hijo Amen.
  • Séptimo Misterio: Te honramos Espíritu Santo por la virtud heroica de todos los santos que en la iglesia convergen para ser la mejor muestra de la Santificación.

Después de repetir siete veces la oración que se indicó al principio para cada término de un misterio. En este último agregamos:

Padre, permite que tu Espíritu Santo renueve con tu amor y fe toda la tierra. Para que tus fieles multipliquen las enseñanzas de tu hijo amado el cual fue crucificado para el perdón de nuestros pecados. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Recordemos que por ser este el Rosario al Espíritu Santo, se contemplan siete misterios en honor a sus siete dones.


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