Santo Rosario a la Virgen de Guadalupe

El rezo del Rosario es una de las expresiones católicas que más auge tiene entre los devotos de la Virgen María. Hoy día entre las más advocaciones más importantes está el de la Virgen Morena. Motivo por el cual, se ha creado el Santo Rosario a la Virgen de Guadalupe.

46 Rosarios a la Virgen de Guadalupe

La devoción a la Virgen de Guadalupe es una de las populares a nivel latinoamericano. Los fieles creyentes que rinden culto y homenaje a esta advocación de la Virgen María, son asiduos al Santo Rosario.

Por este motivo, hoy por hoy en su país de origen se tiene como costumbre rezar los 46 Rosarios a la Virgen de Guadalupe. Iniciando el mismo en el día de la festividad de los Apóstoles hasta llegada la fecha en que se conmemora a la Virgen Morena.

La razón de ser de los 46 rosarios es en tributo al número de estrellas que tiene la imagen en su manto. Esta devoción ha crecido y se ha mantenido a través de los años convirtiéndose en una hermosa fiesta de encuentro con Dios por medio de María.

El punto de encuentro de esta hermosa práctica, se enmarca desde el 28 de octubre mes del Santo Rosario hasta el 12 de diciembre festividad de la Virgen de Guadalupe.

¿Cómo se reza el Santo Rosario a la Virgen de Guadalupe?

El Santo Rosario de la Virgen de Guadalupe, hace referencia en cada uno de los misterios durante su aparición al recién convertido indígena Juan Diego. Que ha sido elevado a los altares como Santo, en la colina del Tepeyac de la mano del Papa Juan Pablo II.

Para dar inicio a este rosario, debemos hacernos la señal de la Santa Cruz para luego, recitar un Credo, un Padre Nuestro y tres Ave María.

El primer misterio

Se refiere al mensaje de paz que la Virgen de Guadalupe trae consigo. En el cual, solicitaremos que guíe a todos a aquellos que la conocen y a los que aún no la aceptan como Madre.

Seguidamente, en cada uno de los misterios rezaremos un Padre Nuestro, diez Ave María, un Gloria y finalmente la Oración a la Virgen de Guadalupe.

El segundo misterio

Nos relata como Juan Diego entrega a la Virgen su humildad y su pequeñez a la vista de los hombres. Por lo que en este misterio solicitaremos a la Virgen que nos asista para que podamos ver la humildad y la sencillez en el corazón del prójimo.

El tercer misterio

Nos devela las razones por las cuales María de Guadalupe escoge como su mensajero a Juan Diego. Que nada tiene que ver con la sabiduría, sino más bien con la pureza de su corazón.

Por lo tanto, en este misterio debemos ser solícitos en que la Virgen Madre nos muestre el camino para ser portadores de la palabra de Dios. Es decir, ser evangelizadores y dar testimonio de las obras del Altísimo con los hombres.

Cuarto misterio

Nos muestra como la Virgen de Guadalupe devuelve la salud a Juan Bernardino, para demostrarnos que desea que su pueblo sea feliz gozando de buena salud.

Momento que propicia que roguemos a nuestra Madre que nos haga sensibles ante la enfermedad. De este modo, podamos ser bálsamo sanador para aquellos que padecen angustia y dolor.

El quinto y último misterio

Nos evoca al instante en que la Virgen nos regala su imagen para que regocijados en su amor recordándonos que ella es toda ternura. Sobre todo nos da y concede su protección contante.

En este punto, se hace necesario que pidamos a nuestra Virgen Madre que nos enseñe cómo ser más como ella. Para que seamos capaces de escuchar y tender nuestra mano a los hermanos en peligro o desesperados.

En este último misterio además de rezar las oraciones habituales recitaremos una Salve y la oración a la Virgen de Guadalupe.


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